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Cultivo de tabaco

El tabaco es una planta cultivada a lo largo de casi todo el planeta, en una amplia variedad de suelos, climas, temperaturas, grado de humedad, abonado, etc. que determinan la calidad y características finales del producto.

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¿Cuáles son las técnicas de cultivo del tabaco?

Las técnicas del cultivo de tabaco, que se utilizan son muy parecidas en las distintas variedades cultivadas. A pesar de obtenerse productos finales diferentes, la mayoría de las técnicas de cultivo son extensibles a casi todas las variedades que se cultivan en España con pequeños matices y salvedades propias de cada tipo.

El tipo de suelo en los que se cultiva en nuestro país es muy amplio. La planta se adapta a un amplio abanico de suelos. Sin embargo, los suelos franco-arenoso son más adecuados para el tipo de tabaco Virginia , mientras que franco-arcillosos y franco-limosos (1) son más adecuados para tabaco tabaco Burley.

El tabaco es una planta de clima subtropical. En su ambiente originario llueve cada 2 ó 3 días y los cielos están casi siempre nublados, por lo que la humedad ambiente es elevada. El riego es quizás el factor que más limita el cultivo, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. Los caudales de riego, la frecuencia y la calidad del agua de riego inciden directamente sobre las cualidades de la hoja de tabaco y perjudican el producto final si no son las adecuadas al tipo de suelo y a las condiciones del cultivo en un momento dado.

En cuanto a las temperaturas para cultivar tabaco, no son especialmente exigentes, pero prefieren temperaturas que oscilen entre 18ºC y 28ºC, siendo ideal alrededor de los 25ºC, y su calidad depende en gran medida de las condiciones en la que es cultivada.

(1) Suelo franco: Se suele denominar suelo franco a las partes superficiales del terreno cuya composición cuantitativa, está en proporciones óptimas o muy próximas a ellas. Es suelo de elevada productividad agrícola, en virtud de su:

  • Textura relativamente suelta, propiciada por la arena
  • Fertilidad, aportada por los limos
  • Adecuada retención de humedad, favorecida por la arcilla

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Como muchas hortícolas el cultivo de tabaco se inicia con el semillero a finales de febrero o principios de marzo.
Los cultivadores de tabaco han conseguido erradicar el uso del bromuro de metilo aplicando una novedosa técnica de producción de plantas. Esta técnica es similar a la utilizada en los cultivos hidropónicos, sustituyendo la tierra del semillero por una balsa de agua.

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Durante un periodo de dos meses las plantas de tabaco crecen sobre una balsa de agua en bandejas de poliestireno.
Durante ese periodo se les dedica todo el cuidado que sea necesario: fertilización, tratamientos fitosanitarios y podas.
La capacidad de producción de este sistema roza las 900 plantas por metro cuadrado. Cuando la planta está lista se trasplanta.

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A finales de abril y principios de mayo, se inicia el trasplante de las plantitas y comienza el cultivo de tabaco en el campo. El período de cultivo se extenderá hasta septiembre en los tipos Burley y mediado o finales de octubre para los tipos Virginia.
Previamente se habrá procedido a la aplicación de nematócidas como medida preventiva contra esta plaga que es la mayor y más importante amenaza en todas las zonas de producción de tabaco.

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La planta de tabaco es de crecimiento rápido, en apenas dos meses pasará de tener 15 centímetros a casi 2 metros cuando florece. Durante ese tiempo el cuidado es constante, labores y riegos se suceden para acompañar el desarrollo vegetativo.
El tabaco es una planta exigente en riegos que acusa los periodos de sequía. La calidad de la hoja depende en gran medida de la disponibilidad de agua en el suelo máxima con las temperaturas extremas a las que se ve sometidas en Extremadura.

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A los dos meses de trasplante llegará el momento del despunte. La inflorescencia es la culminación del ciclo de la mayoría de las plantas. En ese caso debe procederse al despunte para que las hojas inicien los cambios físico-químicos necesarios. Estos cambios son fundamentales para obtener un producto final de calidad. 

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Aún quedan algunas semanas para llegar al término del cultivo. Los tabacos claros y oscuros curados al aire llegarán a su punto de madurez para la recolección a finales del verano. Por contra, los tabacos curados tipo Virginia requieren un periodo más largo para dar por finalizada la cosecha.

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Llegado el momento, las variedades curadas al aire son recolectadas en planta entera. Se transportan a los locales de curado y se cuelgan boca-abajo de alambres o cuerdas.
Permanecerán en los secaderos de tabaco hasta principios de invierno. Y si éste es seco, pueden dilatarse en el tiempo hasta que lleguen las lluvias. Las lluvias humedecen el ambiente y permiten el deshoje o separación de las hojas del tallo sin que se rompa.

 

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Los tabacos curados flue-cured requieren un período de recolección más largo. Esta variedad se recolecta por grupos de hojas a medida que maduran y la planta de tabaco permanece con todos los cuidados en el campo hasta finalizar la recolección. Es habitual que la recolección pueda prolongarse hasta mediados de otoño.
El curado se realiza en secaderos de aire forzado y atmósfera controlada y dura entre 7 - 8 días.

El tabaco procede de una planta dicotiledónea y vivaz, que cuando se corta rebrota, como curiosidad se podría destacar que suele plantarse anualmente, aunque en los climas de origen pueden durar años cuyo tallo puede alcanzar hasta los dos metros de altura.

Las características principales de la planta del tabaco son las siguientes:

- Las hojas de tabaco: son lanceoladas, alternas, sentadas o pecioladas.

- La flor del tabaco: hermafroditas, frecuentemente regulares.

- Caracola: en forma de tubo más o menos hinchado, terminado por un limbo con 5 lóbulos.

- Raíces del tabaco: el sistema radicular es penetrante, la gran mayoría de las raíces finas se encuentran en el horizonte más fértil.

- Fruto del tabaco: cápsula recubierta por un cáliz persistente, que se abre en su vértice por dos valvas bíficas.

- Semillas de tabaco: son muy numerosas y además son muy pequeñas y con tegumentos de relieves sinuosos más o menos acentuados.

 

FASES DEL CULTIVO DEL TABACO 

Siembra en semillero 

El proceso de cultivo del tabaco comienza en el semillero bajo dos sistemas: el 95% de las plantas con cepellón y el 5% restante con el sistema tradicional a raíz desnuda. Aproximadamente a las seis semanas la planta de tabaco alcanza los 15 cm de altura y los 5 mm de espesor, será entonces cuando esté lista para ser trasplantada. 

 

 

Preparando el terreno 

En la estación de otoño comienza la labor de preparar el terreno para trasplantar el tabaco en la primavera siguiente, intentando conseguir los siguientes objetivos: aportar el abono suficiente, eliminar las malas hierbas, eliminar la acumulación de humedades, y quitar las larvas de los insectos impidiendo así puedas estropear las plantaciones de tabaco.

Cuando es primavera se recomienda dar una labor de grada poco profunda, seguida de 2 o 3 pases cruzados superficiales con rotovator, ya con esto se aprovecha para mezclar los abonos con la capa más superficial de la tierra.

Las labores de cultivo tienen por norma estos tres objetivos: control y eliminación si así fuera, de malas hierbas, hacer caballones y por último lograr un mullimiento que favorezca la penetración del agua y el aire. En la gran mayoría de los casos es necesario formar un caballón ancho y alto, ya que sobre este se realizará el trasplante del tabaco.

 

El trasplante del tabaco 

El trasplante de tabaco se realiza con máquinas trasplantadoras de dos o más hileras. Aquella persona que se encarga del trasplante del tabaco va colocando desde una bandeja las respectivas plantas de tabaco en las pinzas en posición invertida, con las raíces al exterior y la parte aérea hacia el centro del disco. Cuando el disco gira, son colocadas correctamente e inclinadas ligeramente hacia atrás en un surco que va abriendo la máquina al frente, encargándose las ruedas compresoras de que finalmente estas estén derechas.

Las ruedas compresoras realizan dos funciones: por un lado, comprimir la tierra sobre el surco que recibe la planta, enderezándola y afirmando las raíces en el terreno y ayudando también a la ascensión capilar del agua. Por otro lado, echan tierra suelta en las proximidades de la planta del tabaco, lo que facilita la entrada del aire.

La separación entre las bandas de fertilizante debe aproximadamente unos 12 cm a cada lado de la línea de las plantas y su profundidad a algunos centímetros por debajo de las raíces de las plantas al trasplantarlas.

 

El Abonado 

El nitrógeno es una de las bases fundamentales para que se realice una buena cosecha, pues este repercute muy directamente sobre el metabolismo del tabaco, manifestándose por un incremento en nicotina, nitratos y amoníaco en las hojas de tabaco. Indirectamente su acción influye en la asimilación de otros elementos, como el potasio y el fósforo los cuales disminuyen.

Los abonos nitrogenados más empleados son la urea y el sulfato amónico, que deben aportarse entre 20 y 30 días antes del trasplante.

El fósforo tiene la misión de acelerar el proceso de maduración de las hojas de tabaco. Un gran exceso produciría que las hojas quedaran quebradizas y acartonadas, ya que aumenta la proporción de clorofila.

El potasio es un elemento fundamental y muy importante cuando se habla del cultivo del tabaco pues la calidad de la plantación del tabaco depende muy directamente del mismo. Las sales potásicas que se encuentran en las hojas confieren al producto industrial una magnífica capacidad de combustión. La deficiencia en potasio se manifiesta en las hojas, pues estas presentan clorosis con los bordes encorvados hacia dentro.

El calcio y… ¡cuidado! porque cuando hay exceso da pie a una ceniza muy compacta que dificulta el interior de los cigarros, produciéndose una combustión incompleta. Cuando los suelos por sí mismo carecen de esto, se suministran artificialmente entre 50-100 kg de CaO por hectárea.

El magnesio en exceso da lugar a una ceniza porosa, suelta y de color más bien claro que mejora la combustión. En suelos con escasez de magnesio se suministrarán de 50-100 kg de MgO por hectárea. Por lo tanto, podemos concluir que la relación Ca/Mg en las hojas de tabaco secas y fermentadas es muy importante.

El riego es, como no, otra de las partes importantes en el proceso del cultivo. El tabaco como planta de gran desarrollo vegetativo y corto ciclo de crecimiento es exigente tanto en agua como en elementos nutritivos.

La planta de tabaco en estado vegetativo viene a contener ¡un 90% de su peso en agua!

Si nos equivocamos en el suministro del agua necesaria para la plantación de tabaco ocasiona una baja en el rendimiento y un producto poco combustible y basto, y por tanto de escaso valor.

Un exceso de agua incide mucho en el normal crecimiento de la planta del tabaco, cuyas hojas presentan un desarrollo excesivo en las nerviaciones y su fino tejido no resiste bien la fermentación.

Se ha demostrado que un aporte de agua abundante disminuye el contenido de nitrógeno

Como curiosidad podemos decirte que, el riego por aspersión mejora el aprovechamiento del agua y forma unas hojas de tejido más fino y con menos proporción de venas que las regadas por surcos.

 

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